Una Realidad que Nos Interpela
La violencia de género en España no es una serie de casos aislados; es el resultado de un sistema que legitima el abuso y desampara a las víctimas. En 2024, 55 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas y 8 menores perdieron la vida en este mismo contexto. Estas cifras no son solo datos: son un grito de auxilio que exige una respuesta contundente. Nos encontramos frente a un problema que atraviesa generaciones y territorios, alimentado por la inacción y el silencio.
Feminicidios y la Urgencia de Proteger
Con 99.600 casos activos en el sistema VioGén y un 20% de incremento respecto a 2023, tres de cada cinco mujeres necesitan protección policial activa. ¿Hasta cuándo seguiremos respondiendo tarde? La falta de recursos suficientes y la burocracia impiden garantizar una protección efectiva. Esto no es solo un fallo del sistema; es una falta de compromiso colectivo.
Violencia Sexual y la Cultura de la Pornografía
Los delitos sexuales no dejan de crecer. Y mientras tanto, más del 70% de los adolescentes consumen pornografía antes de los 16 años. Este acceso temprano a contenidos explícitos distorsiona la percepción de la sexualidad, normaliza el consentimiento forzado y perpetúa comportamientos violentos hacia las mujeres. Si queremos proteger a nuestras generaciones futuras, necesitamos una regulación firme y políticas educativas que contrarresten esta influencia.
Las Víctimas Invisibles: Los Huérfanos del Feminicidio
En 2024, 24 menores quedaron huérfanos por feminicidios, sumándose a los 457 que han vivido esta tragedia desde 2013. Estas cifras no solo representan pérdidas irreparables; son el reflejo de un sistema que no protege ni a las madres ni a sus hijos. ¿Qué estamos haciendo para romper este ciclo de violencia?
La Brecha Laboral: El Techo de Cristal Sigue Intacto
Con una brecha salarial del 9,4%, las mujeres continúan enfrentando desigualdades en el acceso a puestos de responsabilidad. No podemos conformarnos con avances lentos; necesitamos políticas laborales que ataquen la raíz de esta disparidad y promuevan la corresponsabilidad en todos los niveles.
Educación Feminista: La Herramienta Más Poderosa
La universalización de la educación pública desde los dos años y la incorporación de programas de educación emocional y feminista son pasos en la dirección correcta. Sin embargo, no basta con medidas aisladas; la educación debe ser un esfuerzo colectivo que incluya a familias, empresas y medios de comunicación. Solo así podremos construir una sociedad verdaderamente igualitaria.
Leyes y Desafíos: Una Lucha Constante
A 20 años de la Ley Integral contra la Violencia de Género, la desigualdad en su implementación sigue siendo un obstáculo. Por otro lado, la Ley del «Sólo Sí es Sí» ha enfrentado polémicas, pero su ajuste en 2024 demuestra que el cambio es posible. Las leyes deben ser herramientas vivas, adaptadas a las necesidades de las víctimas y con recursos suficientes para su cumplimiento.
Reflexiones Finales: De la Indignación a la Acción
La violencia de género no es inevitable. Es el resultado de decisiones—o la falta de ellas. No podemos permitir que más mujeres sean silenciadas por el miedo, la violencia o la indiferencia. Necesitamos priorizar la educación, reforzar las políticas públicas y garantizar que las víctimas tengan un sistema que las respalde, no que las revictimice.
Es momento de transformar la indignación en acción. Llamamos a cada persona, institución y colectivo a ser parte del cambio. Porque un mundo sin violencia machista no es una utopía; es un derecho.

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